Una cara de estómago que se contrae,
casi engañado, pesado,
denso y aparte.
La tortura que pintas sobre este lienzo
la batalla que gano, no.
No pasa, no se degrada,
se estanca fiel e insigne,
roto como las memorias que mueren a cada respiro.
Rehúye la noche
acaba en el llanto
recoge mi manto
dame tu mano, cobija al niño azul que llevo dentro.
Con un mundo que desde las alturas me observa.
Conozco las historias malditas
conozco los finales des-hechos
yo escribí las rutas de ida,
y lloré sobre los retornos de agonía.
Y qué he hecho
perplejo
bajo turbulentas aguas que anidan mi nunca ida,
mi nunca huída.
Y me mantengo ajeno, trémulo
en ondas de vaivén,
nota en el aire.
Te interrumpo, sí
te callo mis verdades
y me ahogan mis verdades
mis dogmas de hierro dormido
me hundo en el mar ajeno de la inquietud
Te interrumpo otra vez
creo en mis mentiras
mis mentiras que me-te-n cuento
mis mentiras que te-me-n cuento
Mientras, como mantras evito que el calor se esfume
congelado en el centro, el hielo calla mi silencio,
y te miento con miedo a la distancia,
porque tu calor algo podría remecer,
el brillo del fuego en otras aguas
que se enfría de tiempo en tiempo esperando renacer.
¡Cuánto ardor! ¡Cuánto calor! ¡Cuánto candor!
cuánto quemas, cuánto te quemo
cuando te vas y apareces
cuando me vengo y me quedo
cuando te busco en llamarada dulce y ligera.
Y en medio del fuego
fogata
sonata
fuga
y emprendo la fuga
la fugacidad de un alma en luto
la veracidad de ser ajena.
Y (que) deje buscar
agazapado entre las sombras de otros
entre mis propios verdugos
ya muertos, insolentes
burlándose de mi alma en vela
mofándose con desdén de tu risa
de mi manera de disfrutar tu risa
del consuelo que me queda.
Se apaga la vela
vamos con prisa, que el tiempo nos puede llegar
¡dejemos llevar! ¡exijo!
Exijo la furia, nos llega la furia
de saber mil silencios guardados
Exijo disfrutar el sabor de esos mil hechos consumados
Exijo saberme adentro, exijo saberte adentro.
Éxito que se consume dejando cera en el exterior
Éxito sería que me consumas
moviendo tu cera en mi interior
bebiendo la tibieza de mi piel
manjar de dioses para mis sentidos .
Y el mundo sube por mis pies
acaricia las costas de mi piel
con las olas rugientes de tu ser
¡me abraza un océano de fuego!
que con sus lenguas jadeantes del puente me hace saltar
Me sumerjo, me hundo, calo hondo,
como si el cuerpo se me fuese a escapar.
Y debiese escaparse ese cuerpo
si me siento tan afuera y no puedo estarlo
puedo hacer la guerra, quiero hacer la guerra
voy a hacer la guerra si no hay amor
Voy a hacer el fuego
voy a arder
voy a quemar
voy a consumir lo consumado
para otros, siempre otros
voy a ser el fuego.
Pero déjame oír tus tropas
déjame ver cómo tus soldados
corren libres en las entrañas
déjame descubrir la violencia de esta guerra
de esta guerra enferma que nos mantiene amados
de esta guerra fría
el deseo de aplastarte y devorarte
de conquistar tus tierras
de beber tus aguas
de sentirme viva entre la muerte que me asalta
cuando decido entregarte el alma
no te dejo.
¡Extendamos las trompas,
que arremetan violentas hacia los cielos!
Soy el cielo
cielo jadeante
cielo humedal
lluevo ferviente
sobre tus tierras rotas
Eres el cielo
cielo azul
cielo de fuego
electrizando mis arenas pantanosas.
Guerra en el cielo
seamos dueños del infierno.
Porque ha partido el firmamento
seré yo el quiebre
seré la muerte cuando pidas vida
seré la vida cuando pidas muerte.
sábado, 6 de agosto de 2011
Canto N°2
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